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martes, 7 de octubre de 2008

LA CASA-CONCEJO DE RADA SIGUE ANCLADA EN EL FRANQUISMO


Rada es, junto con Figarol, Gabarderal y San Isidro del Pinar, uno de los pueblos de colonización construídos en Navarra en torno a 1960. Se edificó en terrenos pertenecientes al Duque de Miranda y dependió hasta 1972 del concejo de Traibuenas. Hoy tiene alrededor de 550 habitantes, el 85% de la población total del municipio de Murillo el Cuende, al que pertenece.

Todos estos pueblos, al igual que los que de igual manera determinó construir en Aragón el Plan de Regadío de la Bardena, uno de tantos proyectos de la autárquica política agraria de la época, tienen una estructura muy similar. Calles rectas que tienen su elemento vertebrador en una plaza en cuyos edificios públicos es claramente perceptible la arquitectura franquista. La carga política era tan atosigante que el nombre de muchos de ellos adoptó la coletilla de “del Caudillo”. Entre los que la conservan hoy en día está Bardena del Caudillo, pedanía de Ejea de los Caballeros.

No es pues de extrañar que todavía se puedan observar en algunos de estos poblados restos de la simbología de la Dictadura. Ocurre de la misma manera con las placas de miles de fachadas construídas por el antiguo Instituto Nacional de la Vivienda. Es algo que ya no debería de ocurrir porque la Ley de Memoria Histórica, aprobada el 31 de octubre del 2007, obliga a las instituciones públicas a su retirada, exceptuando los monumentos con valor artístico.

Lo que es mucho más difícil de comprender es que un edificio de la Administración local, como es la casa concejil de Rada, esté todavía hoy presidida por el águila imperial, el yugo y las flechas. Al parecer tal hecho no ha escandalizado a ninguna de las corporaciones que se han sucedido tras el restablecimiento de las libertades.

Cierto es que hay un largo conflicto de competencias entre el concejo y el ayuntamiento, tras revocar éste las atribuciones más sustanciales, como la sanidad, el agua y el arreglo de las calles, hasta el punto de duplicarse en alguna ocasión los recibos de agua y basuras, girados a los vecinos por partida doble. Son muchos los que en Rada reivindican ya la segregación y consiguiente creación de un municipio propio, puesto que las competencias no les han sido devueltas. Y hay un conflicto paralelo en el plano estrictamente político. UPN se impuso por tan sólo dos votos al PSN en las últimas elecciones municipales en Murillo el Cuende y el Tribunal Administrativo de Navarra tuvo que resolver sobre incidentes producidos en uno de los plenos celebrados en el ayuntamiento. De producirse la segregación, es muy posible que en unas futuras elecciones municipales cambiase la mayoría municipal en Rada.

En cualquier caso, destruir ese símbolo es una obra muy sencilla. La lógica indica que las competencias del concejo tienen que dar hasta ahí. Pero de una u otra manera, la responsabilidad de su pervivencia es de los dos partidos presentes en el ayuntamiento. Roberto Jiménez es de Pitillas. De allí a Murillete hay tres kilómetros escasos. Unos cuantos más a Rada. Pero todavía no se ha debido de enterar. La obsesión por aislar a Nafarroa Bai, que comparte con UPN, no le deja tiempo, al parecer.

Praxku

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