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jueves, 8 de julio de 2010

RINCONES DEL SALTUS VASCONUM: LOS ACANTILADOS DE ULIA


Difícilmente se podría creer que a pocos minutos de partir a pie desde la capital guipuzcoana podemos estar en medio de un entono y un paisaje completamente deshumanizados. El camino del litoral desde Donostia hasta Pasaia, siguiendo las marcas amarillas representadas por dos botas es un auténtico tobogán por estrechos senderos en el que podemos maravillarnos con la visión de los acantilados y de multitud de gaviotas que se sienten lejos de la civilización. El camino más apasionante parte del final de la playa de la Zurriola, sobre las rocas. No está exento de cierto peligro y el ayuntamiento, obnubilado por su faraónico proyecto de construir una pasarela aérea en el lugar, ha optado por cerrar el acceso con un candado en vez de acondicionar los tramos más comprometidos. Alternativamente podemos tomar la vía convencional desde la trasera de la casa de Okendo, subir hasta el caserío Iradi y desviarnos por el camino de la fuente de la Kutralla. A partir de aquí, si no abandonamos las marcas amarillas obviando las blancas y rojas que indican el camino de Santiago por la costa, tendremos asegurada una marcha de auténtico sabor montañero, probablemente sin cruzarnos con nadie hasta llegar al Faro de la Plata, sobre la bocana pasaitarra. El descenso vertiginoso sobre el viejo astillero de San Pedro y el paso en barca hasta San Juan son el complemento perfecto para una espléndida mañanera.

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