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domingo, 28 de octubre de 2012

LA CÍNICA INSOLENCIA


Si existiera el delito de injurias a la razón, la Sra. Cospedal estaría sentada en el banquillo. Ahora mismo ha vuelto a prevaricar contra la honestidad en el discurso. Lean esta magnífica frase sobre la victoria electoral de su partido en Galicia: la mayoría que se ha obtenido «es la recompensa a la austeridad y las decisiones tomadas que, aunque no gusten, demuestra que se ha gobernado según esperaban los ciudadanos». Hasta aquí ni un solo reparo, aunque quiero decirle a la Sra. Cospedal que he vivido largamente en Galicia y sé de la antiquísima trama de dominación que forma su clase dirigente. Pero dejemos esto, que no creo sea del gusto de la dirigente manchega.
El problema de la injuria a la razón aparece cuando la Sra. Cospedal se refiere, en las mismas declaraciones, al triunfo nacionalista en Euskadi: «El Gobierno utilizará todos los medios a su alcance para que se cumpla la ley y se respete la Constitución». La Sra. Cospedal ya no habla de ciudadanos que votan lo que les parece razonable, como hace respecto a Galicia; la Sra. Cospedal amenaza: «El Gobierno utilizará todos los medios...». Así clamó la derecha, en el Congreso y en la calle, entre 1933 y 1935, hasta que un general, llamado por esa derecha, se levantó en armas no ya para defender la Constitución, sino para asolarla criminalmente. Luego hubo casi un millón de muertos y cuarenta años de violación de la libertad y de la soberanía popular, hasta conseguir la «placidez» a que se refería hace poco un dirigente del Partido de la Sra. Cospedal. Con todo cinismo se sentenciaba entonces a los «rebeldes» del Frente Popular y se les conducía sin más al paredón. Ya lo saben ustedes: en Galicia hablan los ciudadanos en las urnas; en Euskadi votan los "rebeldes".
Antonio Álvarez-Solís, en GARA

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