El escándalo de la trama de corrupción de Urdangarín no se puede comprender si no se tiene en cuenta la nube de impunidad y adulación pegajosa que ha rodeado a la monarquía española desde la muerte del dictador. La más mínima crítica a la figura del monarca era silenciada y reprimida. Casi todos los medios, los políticos, los artistas, los intelectuales, competían por glosar la figura excelsa y providencial de Don Juan Carlos I. Miles de calles, avenidas, centros públicos y plazas son bautizados con los nombres de los monarcas y sus hijos. La constitución, sancionada que no jurada por el rey, consagraba la impunidad y la irresponsabilidad del monarca ante la ley. No tenía que dar cuentas a nadie y ante nada. (klik egin-ver más)Páginas
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viernes, 22 de febrero de 2013
ALGUIEN TENDRÁ QUE DECIRLO. URDANGARÍN.....¿Y EL REY?
El escándalo de la trama de corrupción de Urdangarín no se puede comprender si no se tiene en cuenta la nube de impunidad y adulación pegajosa que ha rodeado a la monarquía española desde la muerte del dictador. La más mínima crítica a la figura del monarca era silenciada y reprimida. Casi todos los medios, los políticos, los artistas, los intelectuales, competían por glosar la figura excelsa y providencial de Don Juan Carlos I. Miles de calles, avenidas, centros públicos y plazas son bautizados con los nombres de los monarcas y sus hijos. La constitución, sancionada que no jurada por el rey, consagraba la impunidad y la irresponsabilidad del monarca ante la ley. No tenía que dar cuentas a nadie y ante nada. (klik egin-ver más)
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