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sábado, 11 de julio de 2015

LA IKURRIÑA Y LOS PROBLEMAS REALES

No deja de sorprenderme la hipocresía de la derecha de Navarra y España con los sentimientos identitarios que no comparten. El último ejemplo ha sido poner el grito en el cielo por ver una ikurriña en el balcón del Ayuntamiento de Pamplona durante el chupinazo. En primer lugar la ikurriña es un símbolo con el que miles de navarros/as nos sentimos identificados/as, a pesar de no ser un símbolo oficial de Navarra. Que no sea un porcentaje mayoritario (a tenor de los resultados electorales), el de navarros que sienten la ikurriña como propia, no invalida el hecho de que ese sentimiento sea muy significativo en nuestro territorio, por lo que debería ser respetado por los que no se identifican con él. Evidentemente también se debe exigir respeto a los que se sienten vascos o vasconavarros, con los símbolos españoles y quienes los portan. La democracia es algo mucho más complejo que el rodillo del 51%; entre otras cosas supone respetar a las minorías, sobre todo cuando, como en este caso, son significativas. (klik egin-ver más)
Patxi Repáraz, en Diario de Noticias

2 comentarios:

  1. Es un error basar lo que acontece con lo vasco en Navarra, de manera particular, y en el resto de euskalherria en general, como desencuentros entre minorías, mayorías y respeto mutuo: aquí y sobre lo vasco se ha llevado a cabo una sistemática tarea de aniquilamiento y genocidio ideológico que si antes no lo sacamos a la luz histórica mal podremos luego seguir e intentar una convivencia armoniosas entre diferentes y entre minorías y mayorías con distinto sentir nacional o identitario.
    Para empezar sólo hay que reconocer lo que eran Navarra y los navarros antes de 1936, es decir, preguntarnos por qué un navarro antes de 1936 pensaba distinto y tenía un sentimiento identitario distinto que después del periodo de 1936-1939. Esto es muy importante, pues después de 1936 no hubo un periodo de esplendor, de democracia y de avance social, sino todo lo contrario: lo que hubo fue una matanza, una larga dictadura militar y religiosa “terminada” con impunidad y más impunidad y en ella todavía estamos.
    Los navarros, de norte a sur y de este a oeste, de antes de 1936 construyeron un monumento a los fueros ubicado en el Pso. Sarasate, donde escribieron “nosotros los vascos….” . Este monumento hoy sería inimaginable poder construirse en tal clave política e ideológica ¿Por qué? Por lo que representan hoy políticamente UPN, PSN y PP entre otros. ¿Cómo es posible que lo que antes de 1936 era “muy navarro” hoy sea todo lo contrario o dicho al revés, cómo es posible que hoy sea “muy navarro” ser todo lo contrario que los navarros fueron y desearon antes de 1936?
    Los navarros de antes de 1936 apoyaron y votaron mayoritariamente y en repetidas ocasiones –hasta el pucherazo- que querían formar parte de una comunidad vasca unificada junto con las otras tres provincias hermanas y forales. La transitoria 4º, además de ser algo muy navarro porque ninguna otra autonomía goza de tal particularidad, es un tímido (a la vez que taimado) reconocimiento de la injusticia llevada a cabo contra los deseos políticos e identitarios de los navarros antes de 1936. Por tanto que hoy una mayoría social –aparentemente- en Navarra no comparta estos ideales y deseos políticos de aquellos navarros no es fruto de la casualidad sino de la intencionalidad: los hoy navarros negadores de lo vasco y disconformes con la unidad de las 4 provincias forales son la realidad prefabricada por el terrorismo nazionalcatolico que hemos padecido en los últimos 79 años y que todavía padecemos porque continua impune e intacto.

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  2. No podemos hablar de unos y otros como si unos y otros hubieran partido de una misma realidad en igualdad de condiciones, razón y democracia: la negación vasca de Navarra parte de la intransigencia criminal terrorista y de la negación de la realidad existente, mientras que la defensa de lo vasco en Navarra como parte inseparable nace o sobrevive de los deseos mayoritarios, de la razón y de la historia porque así nos lo dejaron dicho nuestros antecesores navarros.
    La llamada “democracia” española prefirió tras la impunidad de la transición seguir defendiendo la ideología nazionalcatolica de la dictadura militar y religiosa. En vez de romper con ella, ha preferido continuar y dar por bueno el “atado y bien atado” diseñado por la dictadura. La “democracia” española amparándose en su mayoría demográfica ha preferido seguir por la senda de la ilegitimidad, y creerse con el derecho de decidir lo que es vasco y lo que no lo es; decidir si los vascos son un pueblo o no. Tales totalitarismos e imposiciones españolas sobre los vascos y lo vasco son causa del 100% de los males que nos acompañan. Los vascos, le pese a España, que le pesa, no son propiedad suya. Hay vascos que ni siquiera son ni están bajo la jurisdicción española porque lo están bajo la francesa. Ni 70 millones de franceses ni 40 millones de españoles tienen legitimidad para decir lo que es vasco y si los vascos tienen o no derecho a ser un pueblo. Es algo obvio que lo son, lo somos. El abuso y la violencia de las mayorías demográficas galas y españolas son lo que hay que denunciar y combatir y desactivar. No hay ninguna minoría vasca imponiendo nada a nadie. Los vascos no son minoría por ser un pueblo de pocos habitantes en comparación con el pueblo español o galo. No hay pueblos con más derechos sobre otros en función con su densidad geográfica. En democracia eso no es admisible. Si los vascos negaran la existencia del pueblo español y francés se estarían imponiendo desde una minoría a una mayoría, pero eso hoy no se da ni creo se haya dado nunca. Si al contrario y todavía se sigue dando.
    Sino partimos de igualdad de derechos y condiciones, no hay igualdad. La bandera española es obligatoria incluso ahí donde los sentimientos ciudadanos no son favorables a ella. Incluso no hay que olvidar que en España son millones los ciudadanos que prefiriendo la bandera tricolor como bandera nacional, viven viéndose sometidos a la obligatoriedad –justa e injusta, porque no partimos tampoco de igualdad de derechos y condiciones- de tener que asumirla. No se puede pretender igualdad y respeto a la bandera y señas de identidad españolas cuando se obliga la rojigualda –a los vascos como a los españoles, no lo olvidemos- y en nombre del pueblo español se niega la existencia del pueblo vasco, se divide a gusto español el “país de los vascos” y se sigue imponiendo la ideología nazionalcatolica anti vasca en Navarra.
    No podemos obviar que mientras la rojigualda es una bandera de obligada izada guste o no bajo pena de castigo y al margen del deseo democrático o no, la ikurriña no lo es; y que dicha bandera, la rojigualda, representa a los que niegan la existencia de algo tan real y existente como lo es el “pueblo vasco”.
    No se puede exigir “democracia y respeto” a quienes no son respetados democráticamente y se les niega existiendo hasta la existencia. ¿Existe mayor ejemplo de antidemocracia, chulería fala de respeto y violencia que el de los negadores del pueblo vasco?
    Bajo el obligado y penado ondear rojigualdo en euskalherria solo hay imposición y negación mediante la violencia de lo que existe, el pueblo vasco; existe porque además y a diferencia del dios católico, los ángeles, los cristos y vírgenes… se puede ver, tocar y oler y visitar……ES EL PUEBLO VASCO: desde Cortes a Baigorri

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