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lunes, 23 de octubre de 2017

ARTÍCULO 155: EL FRACASO DE LA POLÍTICA

Así funciona el invocado artículo 155: como una red pelágica que esquilma derechos bajo la formal invocación de la defensa de la legalidad interviniendo en su totalidad la autonomía catalana y suspendiendo así de facto la misma. Hasta el momento en que se ha conocido su verdadero alcance, juristas y politólogos debatían acerca del inédito (nunca hasta ahora aplicado) e indeterminado concepto de “medidas necesarias” a que se refiere el art.155. Se especulaba con una propuesta gubernamental de intervención de mínimos, algo contenida y orientada a tratar de restablecer, se decía, las condiciones que permitieran acabar llegando a una convocatoria electoral. Pero el verdadero alcance del artículo 155, su concreción ahora conocida resulta demoledora, desproporcionada y amenaza con alterar gravemente la convivencia democrática.  (klik egin-ver más)
Juanjo Álvarez, en DEIA

1 comentario:

  1. Las apelaciones al diálogo vienen siendo un no querer reconocer la realidad y la constatación de que no se pretende dialogar sino asumir, acatar, aceptar, como mal menor lo que se nos imponga pero, eso sí y como hasta ahora, disfrazado de acuerdo entre partes. Al final se convertirá en un mal mayor por lo que no merece la pena retrasar más nuestro sino. Y hoy estamos en “al final” y ante la tesitura de decidir, por fin, qué hacer: ¿seguimos con el teatro democrático o rompemos la baraja?…… Ha llegado la hora de romper la baraja. Ha llegado la hora de decir NO al Estado y a sus imposiciones y leyes antidemocráticas que sólo buscan la vigencia enmascarada del franquismo y de su ideología nazional católica. Estamos en un lugar donde hay una mayoría demográfica que quiere imponer su nacionalismo –algo a todas luces ilegítimo- sobre los otros nacionalismos legítimos pero minoritarios. Sin olvidar que ese nacionalismo mayoritario se ha arrogado la propiedad indiscutible del solar donde todos estamos y actúa como si todos los demás fuéramos alquilados a los que si nos quejamos se nos puede echar a la puta calle. Y éste y no otro es el nudo gordiano de todo el asunto que discutimos: es una cuestión de fuerza mayoritaria –demografía- que además está armada y con la exclusividad de tener todo el Poder Coercitivo en sus manos. Nada tienen los minoritarios otros pueblos que han conformado España salvo su inquebrantable decisión de defenderse, cosa que ni siquiera está clara que exista, por lo menos, en su conjunto y los que apelan al diálogo con quien nunca ha querido hablar, sólo imponer, me temo son de los que no quieren ni pelear ni defenderse: prefieren el sometimiento…. NO estamos ante una cuestión democrática de mayorías y minorías al uso ya que las minorías demográficas no son minorías democráticas, me explico: ningún pueblo tiene menos razón por ser demográficamente menor que otro, ni ningún pueblo tiene la razón por ser mayoritario demográficamente hablando… Y en España desde el principio se ha confundido la mayoría no política sino demográfica del pueblo español y se ha impuesto esa mayoría a los otros pueblos de España. No hubo que habilitar ese mal invento del “café para todos“ llamado “autonomía”, sino que España debió ser distribuida en las nacionalidades que la componen donde todas ellas en igualdad, un pueblo un voto, participasen de la vida nacional en un Senado diseñado para ello: no hay partidos estatalistas en la vida política de los pueblos demográficamente minoritarios ni hay partidos “nacionalistas” o “independentistas” en la vida política del pueblo mayoritario, el español. O dicho de otra forma: en cada una de las naciones que conforman el Estado español, la vida política es estanca y la política estatal sólo se ejerce en ese Senado donde todos los pueblos de España se reúnen en igualdad de condiciones y votos, decidiendo en conjunto el destino del Estado español. Nadie, por tanto, impone leyes y prohibiciones sobre los demás pueblo apoyándose en su mayoría demográfica….Esto en esencia es la forma actual en la que nuestra UE se desenvuelve: todos unidos pero cada cual en su casa francesa, italiana, alemana… y en Bruselas decidimos entre todos por igual.

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