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martes, 3 de octubre de 2017

NOS ROMPEMOS TODOS

Lo que estamos viendo hoy es que la Constitución es más pequeña que la realidad del país. No cabemos en ella. El pacto se ha roto. La sociedad se desborda por los márgenes. Y hay que ponerse nuevos márgenes. Entre todos. La pregunta es hasta dónde tiene que llegar el trauma para que alcancemos el consenso. Para que unos y otros se bajen de sus trampas dialécticas y decidan empezar a construir el futuro.
El consenso del 78 fue útil. No fue una Constitución fallida ni una transición falsa. Fue el mayor logro de encuentro que ha alcanzado nunca este país. Fue, en aquel momento, la mejor Constitución posible. Pero es necesario revisarla.
El hecho no es que a los catalanes se les haya manipulado desde las instituciones o no. Hay una realidad superior a todas esas explicaciones parciales a lo que está sucediendo en Cataluña. Y esa realidad es que la mayor parte del pueblo catalán quiere votar. Podemos verlo o podemos poner la Constitución como un muro que impida vernos las caras, escucharnos las ideas, ser, en definitiva, sensibles.  (klik egin-ver más)
Javier Gómez Santander, en infolibre.es

1 comentario:

  1. Porque esta es la causa: vivimos en una mentira…

    “No existen esos cauces, son encerronas, son barajas marcadas. Atrincherarse en una legalidad que no se adapta a la realidad social del país”

    Y sin embargo bastaría con dejar votar a los catalanes, a los vascos, republicanos, a los españoles.... para que nada sucediera y todo volviera a la normalidad. Pero es que el quid de la cuestión es ese: que quienes nos gobiernan, nos gobiernan con la ideología fascista del nazional catolicismo; nos gobiernan como en el franquismo. Y nos gobiernan así porque no conocen otra forma de mantener sus deseos políticos sobre todos los demás. Porque es lo que siempre han querido y no están dispuestos a ser sólo franquista ahí donde ganan sino que lo quieren ser ahí donde pierden. Y ese y sólo ese es nuestro drama. Ese y que todos los no franquista, la mayoría, nos perdemos en pequeñeces que desesperan y hacen fracasar la derrota que llevamos retrasando, 40 años ya, de la dictadura y los dictadores.

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