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sábado, 17 de marzo de 2018

TIEMPO DE REFLEXIÓN

Escribo este artículo desde mi simpatía con la causa nacional catalana y mi desacuerdo estratégico con el procés. Siempre he pensado que había en él no sólo equivocaciones tácticas, sino también errores de diagnóstico. Desde la perspectiva de quienes lo han liderado (prescindiendo ahora, por tanto, de los errores y comportamientos antidemocráticos de quienes se han opuesto a él), creo que el soberanismo catalán en su conjunto tiene que hacer una profunda reflexión. La mayor responsabilidad le corresponde al Estado, que se ha cerrado al diálogo, ha empujado a la mayoría soberanista del Parlament a una carrera desesperada y ha actuado finalmente con una arbitrariedad injustificada. Pero el nacionalismo catalán tenía que haber ­jugado otras bazas. Después de lo que ha pasado, ¿a quién ha fortalecido y a quién ha debi­litado?  (klik egin-ver más)
Daniel Innerarity, en La Vanguardia

2 comentarios:

  1. A mí no me parece “simpático” el caso catalán, sino necesario: de la forma que sea y como sea hay que demoler este Estado nazionalcatólico que venimos padeciendo 82 años ya….. Naturalmente se puede estar en desacuerdo con la estrategia, cuantificar de distinta forma su éxito o fracaso, su conveniencia o precipitación y todo lo demás. Pero en lo expuesto por Daniel no hay una sola idea de cómo solucionar esto de forma favorable no ya a los catalanes, sino para la democracia. Y las que esgrime son tan imposibles como la que propone el sistema constitucional: que los catalanes y vascos ganen un referéndum de autodeterminación votando en todo el Estado… Este no es ningún camino y huelga a explicar el porqué, es hablar por no estar callado…. Todas las luchas democráticas, de forma pacífica o armada, que se alcen contra la dictadura nazionalcatólica tienen la derrota asegurada por una sencilla razón y hoy la vemos clara con el procés, pero ayer también lo estuvo: la lucha de ETA, del GRAPO, del maquís… A excepción de la lucha republicana que derrotó el golpe de Estado y tuvo en sus manos la derrota posterior en la guerra contra los fascistas, cosa que no se dio por la traición de los gobiernos europeos, no lo olvidemos, todas las luchas se han dado y se dan en tal desventaja que es imposible ganar. Luchar ya es ganar y es la única forma de victoria hoy posible…. Por ello los “analistas” que discuten sobre la pelea, sus errores, deberían reflexionar sobre el error –y que ha sido una constante a lo largo de las diferentes luchas contra el régimen nazionalcatólico vigente- que supone el dejar solos a quienes en una u otra ocasión se levantan contra el régimen nazionalcatólico. En lo más reciente, se dejó sola a ETA en su lucha contra el Régimen y quienes por ideas y posición política, pretendían una España diferente, es decir, autonomistas, independentistas, federalistas, republicanos….. de todo el Estado, en vez de absorber la lucha armada, reconducirla por caminos no violentos y todos juntos acabar con el bunker rojigualdo, corrieron a apuntalar al Estado antidemocrático, profranquista y corrupto, con la excusa de la violencia de ETA; esa misma violencia que no fue impedimento para arropar a un Estado que venía practicando el terrorismo de estado desde 1939. Cada vez que alguien en el Estado dice ¡basta! Y se planta, se alza, todos los demás, todos los que pretendemos una España diferente, nos hacemos los suecos, nos quedamos a ver qué pasa, y nos convertimos en unos estrategas sin igual; nos convertimos en hipócritas y cínicos maestros de los que se debe hacer y de lo que no. ¿Hemos probado a… en vez de criticar poner todo nuestra fuerza y medios al servicio de quienes por fin se han sublevado democráticamente y de forma incondicional? Los gobiernos autonómicos de euskalherria, los republicanos, los nacionalistas, los demócratas… no tenemos que criticar el Procés, lo tenemos que apoyar hasta sus últimas consecuencias. Sólo así derrotaremos 82 años de terrorismo nazionalcatólico gobernante

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  2. “¿a quién ha fortalecido y a quién ha debi¬litado?” Pregunta supina donde las haya. Los fortalecidos son los que ya eran fuertes: porque son más, tienen armas y hacen leyes y dirigen los tribunales; los “débiles” son los que ya lo eran antes. Precisamente dejaron de ser “débiles” cuando se echaron a la lucha contra el monstruo. Y esto es lo que no tenemos que perder de vista: luchar es vencer.. Con esto nos debemos de conformar por ahora. Hablar de “el efecto colateral del soberanismo que ha fortalecido las tendencias más reaccionarias del Estado y la sociedad española” es autoengañarse. La sociedad española –su núcleo duro- nunca fue democrática y basta proponer democráticamente deseos políticos contrarios al nazionalcatolicismo para comprobarlo. Y podríamos decir lo mismo pero en sentido contrario de lo que aconteció con el pacto de ajuriaenea: demócratas contra violentos, lacitos azules... Estos fueron los efectos colaterales que ayer catapultaron a lo más reaccionario, no ya al Poder, pues siempre lo detentaron, sino a la legitimación de su ideología antidemocrática y franquista como si fuera democrática. Ese Poder, al que ETA había conseguido tratar de tú a tú y a punto de hacer quebrar, gracias al error político estratégico (que sobretodo lo fue por ambiciones crematísticas inconfesables) de quienes pretendían políticamente una España en la que los proyectos políticos incluido el independentista fueran posibles, es el que hoy impide hacer política democrática y que el procés catalán no pueda llevarse a buen término se haga lo que se haga. Y no hacer nada para que no se “fortalezca” la intransigencia nazionalcatolica de los del 155 y la unidad a lo Franco, no es ninguna solución. La lucha desarmada no es no hacer lo que hacia ETA, sino hacer lo que hacia ETA sin violencia. Esto es lo que no hemos visto hacer a todos esos que se dedicaron a pedir el fin de la violencia y prometieron que sin violencia “todo era posible”, pero que no les vemos arriesgarse para que sea posible. Sólo les vemos acomodarse en sus poltronas y predicarnos lo bueno que es asumir lo que tenemos y no pretender más.

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