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domingo, 7 de octubre de 2018

INSUMISIÓN/INTSUMISIOA

Primero fueron los objetores de conciencia quienes se negaron a empuñar armas. Al cabo de los años eran tantos que, una vez aprobada la ley, al Gobierno no le quedó otra que declararlos exentos. Sus hermanos pequeños se hicieron insumisos, ni mili ni prestación sustitutoria, y el movimiento se hizo imparable en Navarra. A la primera decena de chavales que se personó ante las autoridades militares, siguieron otras muchas presentaciones y detenciones y en la Audiencia del Paseo de Sarasate se celebraban vistas como churros, siempre con la misma condena: dos años, cuatro meses y un día. Los insumisos cumplieron su pena -no todos en la cárcel de Pamplona ya que a los más díscolos se los llevaron bien lejos- y amontonados en aquella vieja prisión, lograron mantener el impulso, la conciencia y el humor que les hizo recibir entre cachondeos a un ex presidente cuando también entró preso o negarse a salir por su pie el día que les otorgaron la excarcelación.
Treinta años después, el Ayuntamiento de Pamplona dedica a los miles de antimilitaristas y pacifistas y a los casi 600 encarcelados el Parque de la Insumisión en el solar que ocupó aquella cárcel. Ayer se les veía orgullosos y con sus creencias intactas al gritar: “ya tenemos parque. Ahora… a por la Avenida del Ejército”.
Ana Belasko, en Diario de Noticias

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