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lunes, 13 de febrero de 2017

EL PLENO DE TAFALLA DISCUTIRÁ UNA MOCIÓN DE INCORPORACIÓN A LA ZONA MIXTA

El pleno que el Ayuntamiento de Tafalla celebra habitualmente el último martes de cada mes acogerá el próximo 28 de febrero una moción para que el municipio pase a integrarse en la Zona Mixta establecida por la Ley del Vascuence, que regular el tratamiento lingüístico en la enseñanza y en las administraciones públicas. Esta solicitud se agregaría a la que otros doce ayuntamientos, cuyo censo global es inferior al de Tafalla, acaban de realizar. Según una información recogida por el periódico Berria, también Sangüesa-Zangoza y algunas otras poblaciones podrían hacer una petición similar de incorporación. Será posteriormente el Parlamento de Navarra quien deberá, a través de una modificación parcial de la Ley, tras una tramitación que puede llevar dos meses, refrendar esos acuerdos.

Si, tal como se cabe esperar de la actual composición del Ayuntamiento (Bildu 8, UPN 4, PSN 2, IT 2 y I-E 1) el Pleno decide apoyar la moción, no será la primera ocasión en la que Tafalla pide abandonar la llamada "Zona no vascófona". El 20 de diciembre de 2011 tres grupos municipales presentaron una moción conjunta en ese sentido, obteniendo los votos favorables de los concejales Arturo Goldaracena, Cristina Arconada, María Jesús Alfaro, Maider Goñi, Pedro Leralta y Dani Arregi de EH Bildu, Ángel Solchaga, Verónica Olcoz y David Cabrero del PSN, y de Ana Ozcáriz, de Iniciativa por Tafalla. Los siete representantes de UPN se abstuvieron, tras dejar constancia de su oposición a considerar al euskera como "lengua materna o vehicular de Tafalla". A pesar de su aprobación, el acuerdo no tuvo entonces recorrido.

CUMPLIR LAS NORMAS

Recientemente la asociación cultural Altaffaylla ha otorgado el premio Cisneros al Ayuntamiento de Tafalla y a los servicios urbanísticos municipales, por permitir la renovación de la fachada de un comercio en la Plaza de Navarra.

Explican que aunque la actuación urbanística cumpla con la normativa, no se debía haber permitido y el Ayuntamiento, en aras de cuidar su Casco Viejo, tenía que haber hecho una excepción. Y yo me pregunto qué directrices marcan las excepciones, o si simplemente debe primar el “buen criterio” a la hora de considerar una actuación como tal; porque, por esa regla de tres, cualquier caso puede tratarse como una excepción según quien deba decidirlo y, de esa manera, siempre estaríamos saltándonos las reglas urbanísticas y haciendo que surgieran agravios comparativos a cada paso. Por otro lado el Ayuntamiento debe velar por el cumplimiento de la normativa y así lo exige al vecindario; entonces ¿debe saltársela a la torera considerando excepciones pero hacerla cumplir a rajatabla a los tafalleses y tafallesas?. (klik egin-ver más)
Cristina Arconada, en La Voz de la Merindad)

"NO HAY GUERRA ENTRE LENGUAS"

"No hay una guerra entre lenguas. La enseñanza de varias lenguas siempre suma”. Estas palabras pronunciadas el jueves por Josu Repáraz (presidente de la Federación Navarra de Ikastolas-Nafarroako Ikastolen Elkartea) me estuvo retumbando mucho tiempo en la cabeza. En tiempos en los que los adultos ponemos barreras, murallas y reparos a todo lo que nos suena diferente, te reconcilia con el mundo escuchar cosas así. No acabo de entender (puede ser que sea obtuso, uno de los peores insultos que se puede decir a una persona) a aquellos a los que el miedo se les apodera y les invade como si se tratara de sarna. Por que el miedo no es al idioma en sí, ni tan siquiera a la formación de los hijos, el miedo es al cambio, a lo diferente y no les importa si alguien puede hablar tres idiomas en lugar de uno. Hay que estar en un recreo y ver cómo se relacionan los niños de 2, 3 y 4 años para darse cuenta que al que es diferente lo absorben, pero no para apropiarse de él sino para incorporar su vida, sus canciones, sus juegos y los motivos de su risa. A partir de esas edades la discriminación a la que sometemos a nuestros compañeros es porque la sociedad o las familias nos la imponen. Por eso me llama la atención esa especie de tsunami que ha llegado a Tudela (una ciudad, por otra parte, muy dada a maremotos patrios), y que ha coincidido, ¡por fin!, con el aterrizaje de la enseñanza pública en euskera. (klik egin-ver más)
F.Pérez-Nievas, en Diario de Noticias, edición Ribera