Como en nuestro país no hay problemas, al Ministro de Justicia se le ha ocurrido crear uno que no existía: reformar, para hacerla más restrictiva, la actual Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, conocida como
“ley de plazos” ya que para interrumpir el embarazo el límite está en el tiempo de gestación. De llevar a cabo dicha reforma, España retrocedería en derechos e iría al revés de Europa.
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Pilar de la Paz Moya, en Diario Jaén