
Pero esta comodidad o descuido no sale gratis, ya que los cargadores consumen energía sólo con conectarlos, aunque no estén cargando ninguna batería.
Se suman así al consumo fantasma de televisores, estereos u otros aparatos con posición de stand-by, el conocido piloto rojo. En total, las horas de no-apagado de todos estos aparatos suman el 12% del gasto en electricidad de una familia promedio.
Todas las empresas de telefonía móvil recuerdan que la solución más responsable es simple: basta con desenchufar los cargadores cuando hayan cumplido su cometido.
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