
Todos los varones de la familia, incluído el padre, figuraban en la lista de "elementos indeseables" que confeccionaron los derechistas de Sástago. Baltasar, acusado de pertenecer al ejército rojo, marchó al exilio de Francia y tras ser detenido por los nazis en 1940, fue conducido a Mauthausen, y finalmente transferido a su último y trágico destino: el campo de exterminio de Gusen, donde fue gaseado el 14 de mayo de 1942.