En Barásoain, los 65.080 euros se destinarán a la renovación del alumbrado público en la calle Doctor Navarro. Se renovarán las laminarias y los cuadros de mando. Garínoain dividirá sus 51.891 euros en cuatro proyectos: pavimentación de once calles, iluminación de la calle Gaindirian; instalación de berlineses, limitadores de velocidad para el tráfico en la calle Vírgen Blanca; y arreglo de las antiguas traídas de agua al pueblo para aprovechar mejor este recurso ambiental. Por su parte, Pueyo invertirá los 34.378 euros en la primera fase de urbanización de las calles Garínoain y Girigia. Leoz destinará la cuantía de 29.000 euros para instalar parques infantiles en Benegorri, Amunarrizqueta y Amatriain, y rehabilitar el camino peatonal de Maquirriain. Unzué invertirá los 14.378 euros en soterrar una parte del alumbrado público, en concreto en las calles La Peña, Cruces o plaza del Frontón. Orísoain construirá un parque infantil en la plaza con 8.700 euros y Olóriz destinará sus 19.027 euros a mejoras en los caminos comunales.Itsaso Ibarra (Diario de Noticias)
















Es evidente que en NaBai existen diferencias sobre el sistema de funcionamiento interno -incluida la relación con los independientes- y el reparto del poder, o sobre aspectos puntuales como el apoyo a las Fuerzas de Seguridad del Estado en las condenas a ETA -el firme rechazo de todas las violencias forma parte de sus principios fundacionales-. Discrepancias previsibles en un proyecto político cuyo nexo es la apuesta constructiva y en positivo por dotar a Navarra de un modelo institucional alternativo al régimen de intereses clientelares que conforman la derecha y sectores del PSN sobre la exclusión de decenas de miles de navarros y navarras. En esa unión política desde las premisas de las políticas progresistas, la defensa de los derechos humanos y la ética en la acción pública residían los pilares fundamentales de NaBai, si bien crece la sensación de que ese pluralismo está siendo pésimamente gestionado. No porque los debates y las divergencias democráticas salgan a la luz pública, sino porque lo que protagoniza la disputa tiene mucho que ver con cuestiones tácticas de interés partidista o personal y muy poco con las demandas y necesidades de quienes votaron por un nuevo proyecto político ilusionante y regenerador de un régimen político conservador y viejo. Una dinámica que reduce las posibilidades sociales y electorales del proyecto, no sólo porque falta el respeto a los casi 80.000 votantes que la auparon como segunda fuerza política de Navarra, sino porque sitúa en primer plano de la pugna interna cuestiones tan ridículas y de nulo interés ciudadano como las disputas ante la Oficina de Patentes por la propiedad de unas siglas que democráticamente serían de los miles de electores que las avalan. Y ello cuando la sociedad sufre la crisis económica, hay una nueva ofensiva contra la normalización del euskera o un proceso involucionista y uniformador del Estado plurinacional. Quienes conforman NaBai, y más los dirigentes de las organizaciones partidistas -algunos, al parecer, más pendientes de la pinza que conforman los cantos de sirena de la izquierda abertzale oficial o del PSOE que de sus compromisos con la sociedad navarra-, deben hacer autocrítica y encauzar sus relaciones con lealtad y sentido común si quieren mantener las cotas de credibilidad social que según muestran las encuestas aún tiene NaBai. Aunque seguramente no tanto sus partidos y menos aún algunos de sus principales portavoces.