
Muy duro ser apoderada en un colegio electoral feudo del sr. Baltar Pumar.
Estar sola y presenciar como el apoderado del PP carretaba ancianas toda la mañana, ver como cualquier militante del PP entraba en el colegio sin acreditación y revisaba las listas. Ver a ancianos que no podían meter el voto en la urna por su avanzado estado de decrepitud, y estar sola, y mandar whatsapp y no recibir contestación. Presenciar cómo votos nulos se daban por buenos. Instar verbalmente al presidente de la mesa y recibir la callada por respuesta. Enfrentar al sr. Alcalde ( ya sabéis lo que eso supone en un pueblo en el que vives sola) Escuchar a ancianas decir que vienen a votar porque se les dijo que si no lo hacían le quitaban la paga. Tener que pedir credenciales a la hora del recuento cuando aparecen por el colegio dos personas al cerrarse las puertas y presentir la agresión de reclamar la mía, y el presidente sin mediar palabra. Ver como elección tras elección las mesas electorales están formadas por militantes del PP y deudores de favores del cacique... Duro, muy duro.
Voy a tener que cuidarme porque esto me mata.
Celine Samor (apoderada de En Marea-Podemos en un pueblo de Ourense)
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