
En muchos estados adquirir un arma de cualquier calibre es más sencillo que comprar un antibiótico. Las normas varían según el estado, especialmente en relación con el rigor o la liviandad con que se hace el chequeo de antecedentes del posible comprador. Texas tiene la legislación más permisiva de los Estados Unidos en cuanto a armas se refiere: tenés dinero, tenés las armas que querés, grandes, chicas, semiautomáticas. En Tennessee podés llevar una pistola a un bar y nadie te dice nada, aunque mezclar alcohol con balas es mal consejo. En Texas también la podés llevar encima a toda hora, pero escondida en la ropa, no podés exhibirla. Se lo llama “open carry” y rige también en otros estados. En 2016 la legislatura texana aprobó una ley que autoriza a los alumnos de las universidades a llevar armas a clase, lo que erizó los pelos de los profesores, con razón. Muchos imaginaron lo peor: a un alumno descontento con una nota o con el contenido académico, descargando su arma contra otros alumnos o contra los profesores.
Marina Ainzen, en Revista Anfibia
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