
Javier Salvo, en representación del teatro amateur ha escenificado una conversación entre un poeta y un director recordando a los cientos de vecinos y miles de artistas que pasaron por esos escenarios; un centro social y cultural de la ciudad, sin olvidar las variedades tafallesas que dirigía María Basterra y las tablas donde Gabalzeka gritó contra el franquismo y también cuando lo dejaron desaparecer. “El teatro es vida, está vivo, basta con que alguien esté dispuesto a escuchar a un actor. ¡Viva el Teatro!” ha concluido Salvo antes de descubrir la placa instalada en una pared de lo que fue el Gorriti.
La Voz de la Merindad
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