
Los sacerdotes, llamados “rojo-separatistas”, fueron presos discriminados de un Concordato que repudiaban, víctimas de la complicidad entre la Dictadura y la Iglesia. Con alguna modificación en 1979 a cuenta de la Constitución, todavía hoy rige ese Concordato del Nacional Catolicismo que Franco selló con el Vaticano en 1951, emulando los de la Alemania nazi y de la Italia fascista. A cambio de privilegios, Franco se aseguró el vasallaje de la Iglesia, reservándose el derecho a designar obispos y Jerarquía. (klik egin-ver más)
Juan Mari Zulaika, expreso de Zamora, miembro de Goldatu
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