Los dos casos prácticamente consecutivos de violaciones a niñas en diferentes puntos de Andalucía han hecho saltar todas las alarmas sociales. Algo falla gravemente en esta sociedad cuando hay adolescentes incapaces de percibir la gravedad de semejante quiebra de valores elementales y la tragedia humana y social que provocan. También preocupa lógicamente el margen de impunidad que pueda existir por la condición de menores de edad de sus ejecutores. Estas situaciones son siempre el mejor caldo de cultivo para la exhibición oportunista de propuestas estridentes y exclusivamente punitivas. Desde el PP ya hablan de rebajar la edad penal por debajo de los 14 años. Soluciones reaccionarias y además falsas. Porque darían lugar a situaciones injustas y porque no solucionarían nada. Los mayores de 14 años sí pueden ser imputados y eso no ha impedido que cometiesen el mismo delito.
A muchos les indigna oírlo, pero las soluciones no vendrán por el endurecimiento de las leyes. Es menos simple que todo eso. Se trata de revisar la educación, de trabajar con los colectivos sociales y educativos y estudiar el medio social susceptible de generar esas conductas de dominación y violencia hacia las mujeres desde edades tan tempranas. Habría que estudiar el contenido de muchos juegos que circulan por Internet. Pero también los modelos de búsqueda de la satisfacción que se transmiten en la publicidad y en los medios. Porque el sistema educativo no es el único responsable. Estamos ante un auténtico fracaso social.
Praxku



Ayer, 19 de julio, se cumplieron 30 años de la triunfal entrada de los sandinistas en Managua para poner fin a la tiranía de los gobiernos de la saga de los Somoza. Aquella revolución, una de nuestras últimas utopías, arrastró toda una oleada de solidaridad en la izquierda mundial. Solamente desde Navarra serían probablemente centenares los que en uno u otro momento se sumaron como cooperantes para recomponer las infraestructuras y la economía de un país azotado por la agresión armada financiada por Reagan. El sueño se acabó con la derrota electoral de 1990. Tras repetidas luchas intestinas y escisiones del sandinismo que alejaron del FSLN a dirigentes y militantes tan destacados como Ernesto Cardenal, Carlos Mejía Godoy o incluso Humberto Ortega, Daniel Ortega, denunciado por sus antiguos compañeros incluso de delitos económicos y sexuales, consiguió recuperar la presidencia del país, tras las elecciones de noviembre de 2006. Para muchos, con Daniel Ortega el sandinismo se ha diluido en caudillismo. Esta es la opinión, por ejemplo, de Mónica Baltodano, ex-comandante sandinista, que dirigió la insurrección en Managua y diputada actualmente por el Movimiento de Rescate del Sandinismo Carlos Fonseca. En este artículo, largo pero de extraordiario interés, hace un balance de la evolución del sandinismo hasta la actual coyuntura.
La publicidad manda consumir y la economía lo prohíbe. Las órdenes de consumo, obligatorias para todos pero imposibles para la mayoría, se traducen en invitaciones al delito. Las páginas policiales de los diarios enseñan más sobre contradicciones de nuestro tiempo que las páginas de información política y económica.










































