
Denominar calles dejó de ser neutral hace ahora dos siglos. Hasta entonces el nombre de las vías públicas había sido de creación popular y espontánea con criterios puramente descriptivos. La geografía física, las formas del relieve y los accidentes naturales, o la geografía humana, las formas de poblamiento, la arquitectura y las instituciones, las actividades económicas, los oficios y gremios, imponían su ley. (klik egin-ver más)
Miguel Izu (en Diario de Noticias)
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