
Estas familias viven al otro lado de la raya, la que separa la «zona mixta» de la «no vascófona» en Nafarroa. Y eso les aboca a situaciones tan absurdas como la que narra Eunate López, una madre de Mendigorria: «El Gobierno navarro no nos paga nada, ni comedor ni transporte, por estudiar en euskara en Gares. Y es que Mendigorria está en la zona escolar de Tafalla, donde no hay oferta pública en euskara. En realidad, Mendigorria está más cerca de Gares que de Tafalla, a sólo cinco kilómetros, pero...»
Yolanda Urra reside en las Ameskoas, bajo la sierra de Urbasa, y también tiene su propia historia surrealista. «En nuestro caso no es problema de transporte, porque el autobús ya va por todos los pueblos recogiendo a los niños para llevarlos a la concentración escolar. Pero no se oferta euskara», explica. Sin embargo, indica que cada año se pregunta a las familias, de modo meramente consultivo, si les gustaría que sus hijos estudiaran en esta lengua, y afirma que la mayor parte responde que sí. Pero luego es no.
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