
Pero es amarga experiencia humana que, cuando las cosas van mal, tienden a ir peor. Y tal pudiera ser el caso de IU. Basta con observar que el reconocimiento implícito de que las cosas van mal no se complementa con explicación alguna, por vagarosa que sea, de por qué van mal las cosas. Al contrario, el discurso de IU, como mandan los cánones de la comunicación política, es triunfalista: somos los mejores y es hora de que los votantes desengañados del PSOE vuelvan a la verdadera izquierda. O sea, la que está refundándose porque va mal. (klik egin-ver más)
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