
Felipe Celay Arana, en compañía de Jacinto Ochoa, un republicano de Ujué, se habían fugado esa misma mañana de la carcel fuerte de San Cristóbal. Felipe trabajaba en la cocina y había serrado los barrotes de la ventana sellándolos después con pasta de chocolate. Escaparon escondidos en el carro que iba diariamente a la capital a por víveres. (klik egin-ver más)
Por Miguel Iriarte, Agosto 2010, Extraído de "Aetzen Berriak" periódico publicado por el motivo de la 34ª edición del día del Valle de Aezkoa.
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