
Las personas inmigrantes nos ayudan cuidando a nuestros mayores, trabajando en el campo, cotizando cuando pueden a la Seguridad Social, ocupando demasiado a menudo trabajos mal pagados y poco deseados por los demás. Entre esas personas, está la mayoría que contribuye a nuestro bienestar, y como en todas las capas sociales, también hay una minoría que utiliza la picaresca para obtener ayudas. Sucede también entre quienes son de aquí. Pero, en su inmensa mayoría, las personas inmigrantes quieren ganarse la vida honradamente, y sufren la ausencia de su familia y la lejanía de su país.
Suscitar prejuicios frente a estas personas que conviven a nuestro lado, promover rechazo contra ellas, además de ser irresponsable, no contribuye a la convivencia, no favorece el bienestar de quienes vienen ni de quienes ya estamos aquí cuando llegan. En diversas comunidades autónomas, existen por esta razón organizaciones “stoprumores”, con el fin de ayudar a hacer frente a estereotipos y rumores infundados.
Por las personas inmigrantes, por nuestro propio bienestar, por contribución democrática, frenemos verdades a medias y mentiras, y abramos en Navidad y siempre nuestro corazón, a una sana convivencia.
Milagros Rubio, en Plaza Nueva
No hay comentarios:
Publicar un comentario