
Quien siga los movimientos que ha realizado Erdogan, en estos últimos tiempos, pocas dudas podrá tener acerca de que se dirigen a conseguir la suma del poder público; desembarazarse de los anclajes democráticos y convertirse, como lo que claramente viene evidenciando, en el Sultán de una nueva Turquía. Para ello no ha dudado en exhumar la historia del “glorioso” Imperio Otomano del Siglo XVI, de quién pretender ser el heredero, refiriéndose a una raza turca y recreando toda la parafernalia del viejo Imperio. (klik egin-ver más)
Guadi Calvo, analista internacional argentino, en Alainet.
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