
El Ejecutivo de Mariano Rajoy se afana en eliminar las trabas administrativas para que las nucleares puedan funcionar 60 años. Pero a la vez se encuentra atrapado en un laberinto nuclear. De un lado, las empresas del sector insisten en obtener reducciones de impuestos para ver despejado su horizonte económico, mientras que de otro lado una mayoría del Congreso es partidaria de un cierre paulatino de las centrales. (klik egin-ver más)
Antonio Cerrillo, en La Vanguardia
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