
Así, respondiendo a estas preguntas, se resuelve la nueva publicación sobre el euskera en la comarca. “La lengua es la seña de identidad más vital, la que destaca por encima de todas, la que da forma a su conciencia de pueblo”, comienza la publicación. Como él mismo explica, este trabajo, en el que ha invertido siete años, transita por la vida del euskera desde el Neolítico hasta la actualidad, focalizando parte de su estudio en su incidencia en la zona media.
“Comencé buscando a los últimos hablantes que murieron en los años 30 del siglo XX y fui retrocediendo en el tiempo, a medida que avancé en la investigación empecé a entender que el euskera llegó con los primeros agricultores en el Neolítico por el Mediterráneo, donde dejó un rastro lingüístico, y que partió de la zona de los Balcanes y Croacia”, relató el autor. Su investigación, basada en la lectura de más de 200 libros y la consulta de los archivos existentes, determinó que, a partir de la llegada a la costa mediterránea, el euskera viajó por la ribera del Ebro y el Garona, envolviendo los Pirineos hacia el 5000 a.C., hasta llegar al territorio de Valdizarbe y Valdemañeru. “El recorrido que hizo fue lento y probablemente hacia el 2500 a.C. los cazadores pirenaicos ya adquirieron el euskera”, detalló. En el libro, ya a la venta, se expone una teoría que cambia la perspectiva actual, que identifica al euskera como un idioma que bajó de los Pirineos hacia el territorio llano para asentarse allí. Sin embargo, este análisis de la historia del euskera afirma que ocurrió todo lo contrario, el autor relata que el idioma ascendió desde la ribera a la montaña.
Edurne Pujol, en Diario de Noticias
No hay comentarios:
Publicar un comentario