
Mayor Oreja ya se ha apresurado a declarar que estamos ante una "crisis nacional" y de una "venganza" por el triunfo de la selección española de fútbol. Esperanza Aguirre ha ido más lejos al hablar de liberticidio. Tampoco es de descartar que el Tribunal Constitucional, alentado por las mismas fuerzas políticas que no han sido capaces en Catalunya de frenar la reacción ciudadana, eche para atrás la prohibición. Pero no estamos ante un debate identitario, sino ante una cuestión de civilización y de sentimientos. Por eso es también muy posible, y en ello debemos esforzarnos quienes creemos en los derechos de todo el mundo animal, que este ejemplo se extienda a otras comunidades y se vaya acabando progresivamente con ese anacronismo cruel que algunos llaman "fiesta".
Praxku
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