lunes, 1 de julio de 2019

CAROLA RACKETE: LA BELLEZA DE LA DIGNIDAD



Algún día, la escena será recreada en una película. Y nuestros hijos e hijas llorarán y se preguntarán cómo fue posible, cómo lo permitimos; como ya lo hicimos nosotros viendo La lista de Schindler o La lengua de las mariposas. 
La joven capitana descendiendo por la escalerilla, el policía que la agarra del brazo, las decenas de guardias, hombres, custodiando la rampilla en el pantalán, cruzándose miradas entre ellos ante los gritos de los que fueron a insultarla –»¡Espero que te violen cuatro negros!», «¡Ponedle las esposas!», «¿Te gustan las pollas negras?», «¡Primero los italianos! ¡Primero los italianos!»–. El fotógrafo del cuerpo policial registrando el momento, corriendo para tomar una nueva instantánea, como si fuese una escena de acción. Ella avanzando en silencio con paso sólido y el gesto serio hacia el coche patrulla; entonces ese instante en el que todo se suspende mientras espera a que abran la puerta. Aparece una mano sobre su brazo desnudo: una mano masculina, de alguien no uniformado, quizá de su tripulación, parece que quiere arroparla, con timidez, y de repente, otra mano, ahora claramente de un policía, sobre su espalda, desplegando los dedos bajo su cuello, impulsándola a introducirse en el coche, un gesto de milésimas de segundos en los que se intuye la aspiración de ser parte de la detención de la decencia, aunque sin convencimiento; quién sabe si sabiéndose indigno de rozar esa piel dorada por el sol, crujiente de juventud, salitre y valores, el acuerpamiento de lo que un día no tan lejano proclamó Europa como su norma y sentido: la defensa de la vida, la justicia y la esperanza en el futuro. Sus naciones sabían que fuera de ahí sólo cabe la autodestrucción y la desolación. 
Patricia Simón, en lamarea.com

UNA LUCHA POR LOS DERECHOS PIONEROS EN LA COMARCA

Hace 50 años que los gritos contra los disturbios de Stonewall atizaron un sistema que apartaba al colectivo LGTBIQ+ y los recluía como si no pudieran ser individuos de plenos derechos. Ayer se cumplió medio siglo del primer Día Internacional del Orgullo, el que marcó el inicio de la lucha por la visibilidad y que todavía se celebra. Tafalla conmemoró el aniversario con una concentración en la Plaza de Navarra en la que se recordó aquel día y con la que se buscó mantener viva la lucha en la actualidad. Durante la jornada, las representantes de la Asociación Laiak leyeron un manifiesto en defensa de la diversidad, la igualdad y el respeto entre todos los vecinos.
Laiak nació hace algo más de un año y lo hizo como un ejemplo de lucha para visibilizar al colectivo LGTBIQ+ en la Zona Media. La asociación, pionera en la comarca, nació con la idea de hacer visible una realidad que puede llegar a ser más complicada, si cabe, en entornos pequeños y rurales.
Diario de Noticias

SI MUERE LA HEMBRA, MUERE LA CAMADA

La mayoría de los mamíferos carnívoros que viven en esta comarca, el macho y la hembra solo se juntan para procrear. Una vez realizada la cópula, el macho sigue con su solitaria vida y la hembra se hará cargo de la camada.
Cuando por esta época del año nos avisan que hay algún bicho muerto en caminos o cunetas, mientras acudimos, en nuestro interior pedimos: "por favor, que no sea una hembra" porque somos conscientes que si el bicho muerto es una hembra, la camada también morirá por inanición, depredada, etc.
Hoy nos han avisado de un visón muerto y al llegar al lugar se ha comprobado que era una hembra lactante. No sabemos que le ha podido pasar ya a simple vista no tenia heridas externas. Se la han llevado para analizarla. Buscar la camada es tarea casi imposible.

ALNUS Marcilla, en su página de Facebook