domingo, 4 de octubre de 2015

MASACRES QUE NO CESAN

El problema parece ser más hondo y relacionarse con un Estado que como rasgo histórico ha hecho una exaltación de la violencia y de la muerte como métodos legítimos de acción. Para no ir más lejos, en estos días seis condenados a muerte esperan su turno para ser ejecutados en diversas cárceles estadounidenses en el curso de la semana próxima. Otro ejemplo de este extravío ético es el hecho de que Washington realiza ahora mismo bombardeos en la lejana Siria con el pretexto de salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos, los cuales, a juzgar por los hechos, enfrentan una amenaza mucho más grave y concreta de índole interna: la de los desequilibrados que un buen día deciden poner fin a decenas de vidas, acuden armados hasta los dientes a un sitio concurrido o bien a su propio centro de estudios o de trabajo y hacen una masacre como la de ayer en Roseburg, Oregon. (klik egin-ver más)
Editorial de La Jornada

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