domingo, 3 de julio de 2016

RINCONES DEL SALTUS VASCONUM: ETXEKORTIA, REHÉN DE LA SELVA DE ARBAILA

Si Zuberoa -Xiberua en dialecto suletino- es una tierra de singularísima personalidad, también son peculiares sus montañas. De grandes desniveles las de Basabürüa, bajo la barrera pirenaica, e intrincadas y de complicado acceso las de Arbaila, región que recibe el nombre de la sierra compartida con la Baja Navarra. Para avanzar en el conocimiento de estas últimas, realizamos el pasado jueves 30 de junio una circular ascendiendo a las cumbres de Bohokortia, Ihatea y Etxekortia.

Iniciamos el recorrido en el emblemático lugar de Ahüzki, una especie de tierra de promisión tanto para suletinos como para bajonavarros, como atestigua el verso grabado en su fuente: "Bortian Ahüzki, hur hunak osoki, neskatila eijerrak han dira ageri; Hirur badirade, oi! bena xarmantik, Basa-Nabarrorotan ez düte parerik". La mejor carretera de acceso es la que parte de Altzürukü, el pueblo de Niko Etxart, pero para quien se dirige desde el oeste es preferible subir desde Mendibe, por un carretil de aceptable piso, pero peligroso por la carencia de barreras hacia el precipicio, el abundante tránsito de ganado vacuno y la tentación de extasiarse con la esbeltez del cercano pico de Behorlegi.

La primera de las tres cumbres, Bohokortia (1.214 m), a la que se accede en unos 40' desde la fuente, es un lugar idílico, herboso y despejado, que responde bien a su significado (reducto de yeguas). Las vistas hacia el macizo de Eskaileramendi, tras el que asoma majestuoso el Ori, compensan sobradamente el esfuerzo. Tras un suave descenso al collado que tenemos al nordeste, comienzan las dificultades al adentrarnos en la selva de Arbaila. Los últimos metros de la subida al techo de la sierra, Ihatea (1.286 m), marcada con dos grandes hitos y de panorámica similar a la de Bohokortia, son sin embargo en terreno abierto, y en otros tres cuartos de hora la coronamos.

Llegar hasta el remoto Etxekortia (1.204 m) ya fue otra historia muy diferente. Fue preciso atravesar un terreno insólito e inhóspito, pese a su belleza. Un auténtico laberinto entre el hayedo y una frondosa vegetación que encubre una maraña de lapiaz que hace penoso y extremadamente lento el avance. Huelga decir que sería una temeridad ir allí sin la ayuda del GPS y mejor no imaginarse el escenario en un día de niebla. Incluso cuando ya cerca de la base de la cima se sale a terreno más descubierto, la liberación es relativa, porque la altura de la hierba y la profusión de las piedras ocultas siguen haciendo incómoda la marcha. Desde la periferia de Arbaila existe para llegar a Etxekortia un acceso largo, tampoco cómodo, pero más transitable, partiendo de las bordas de Arla, distantes unos kilómetros de la bajonavarra Donaixti (Saint Just d'Ibarre), y pasando junto al nacedero del río Biduze, que tras 80 kilómetros vierte sus aguas al Adour.

En el regreso invertimos menos tiempo, a pesar de recorrer más kilómetros, buscando a través del "Naparren Bidea" las praderas del valle de Eltzarre, que deja al oeste la piramidal cumbre de Zaboze, otra sinuoso referente de Arbaila. Al llegar a la majada de Istaurdi hubo que recuperar altura para desde el collado contiguo a Bohokortia, descender a Ahüzki, punto de partida nueve horas antes. Una bella y exigente excursión, que con seguridad no dejará indiferente a nadie.

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