sábado, 17 de diciembre de 2016

ALEPO

He viajado, menos de lo que me gustaría y más que mucha gente. Cuando me preguntan cuál fue el viaje que forma parte de mis mejores recuerdos mochila al hombro respondo que Siria, sin duda. Fue la primera vez que cogí un avión junto con una gran amiga sin saber qué pasaría cuando aterrizáramos. Fue una de las mayores y mejores aventuras de mi vida. Siria cuna de civilizaciones, el Trigris, Mesopotamia, Alejandro Magno, Persia, Damasco, Palmira, el desierto, ALEPO, el Hotel Barón, Lawrence de Arabia. Alepo, tantas y tantas imágenes de una ciudad maravillosa, con gente maravillosa en la que a cada paso te encontrabas con un pedazo de la historia de nuestra "humanidad", y con una sonrisa en los rostros de sus habitantes. ¿Qué tiene esta tierra para estar siempre ardiendo? Sé la respuesta, solo hace falta teclear en wikipedia para leer lo que pasa, que no es lo mismo que entenderlo y asimilarlo. Supongo que nuestra historia es así, la civilización no se entiende sin el exterminio de pueblos enteros mientras clamamos "nunca más". Pero no lo entiendo. Tampoco entiendo que este exterminio salga en 7º lugar en las noticias, no entiendo que lo graciosa que estuvo Ana Pastor en la gala de los premios de los periodistas al Congreso sea más importante, no entiendo que llevemos días debatiendo el cambio de horario y no hablando de esto. Veo esta imagen de Alepo, las imágenes de sus todavía supervivientes esperando que los bombardeen y se me encoge el alma, y no un rato, todo el día. Me pregunto si lo único que me queda es rezar pero no sé a quién o a qué.
Sara Brun, en su página de Facebook

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