martes, 31 de enero de 2017

PAPEL HIGIÉNICO

No eran un secreto para nadie las atenciones que los anteriores gobiernos forales han dispensado a UGT, CCOO y la CEN. A día de hoy, esta última entidad poca más vocación muestra que la de puntual palmero del regionalismo. Su presidente podría pasar perfectamente por el parlamentario número 16, tan poco se diferencia del tono apocalíptico de los portavoces de esa UPN desalojada del poder. Podrá no gustar, pero no sorprender. Casi lo que se espera de un partido situado a la derecha del espectro es la sintonía y el cambalache con la aristocracia empresarial. Consideración aparte merece el desprendido trato que UPN ha otorgado a UGT y CCOO. Dinero público y exclusividad a cambio de un bajo perfil reivindicativo y de apoyo acrítico en los "grandes temas" de la Comunidad. El Régimen eran también esos dos sindicatos. Lo que se desconocía, al menos a nivel de calle, eran las dimensiones pecuniarias del patrocinio gubernamental. También ayer nadie había refutado las informaciones publicadas estos días por este periódico sobre las millonarias cantidades que las sucesivas administraciones de UPN han puesto en manos de las citadas organizaciones. A poco que se acerquen a la realidad, cabría deducir que hasta su papel higiénico corría a cargo del contribuyente foral. "Legales y transparantes", así definió ayer Javier Esparza, presidente de UPN, los convenios que los anteriores gobiernos de Navarra mantenían con UGT, CCOO y la Confederación de Empresarios. Algo tenía que decir, porque entre los cargos y carguitos detentados por Esparza durante las presidencias de Sanz y Barcina se encuentra el de director gerente del Servicio Navarro de Empleo, la entidad que gestionaba estos convenios ahora en entredicho. Legales, quizás lo fueran. Transparentes, poco. De la ética, mejor ni hablamos. 
Aingeru Epaltza, en Diario de Noticias

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