jueves, 4 de marzo de 2021

LA CHICA DE LA CURVA (A LA DERECHA)

      El paro, la inflación, la inestabilidad política eran problemas reales en la Alemania preHitler y en la Italia preMussolini, pero aquí y ahora, el problema es un virus. De ahí que la chica de la curva (a la derecha) tenga que dar un giro argumental del mismo calibre que las series en las que el guionista ha plantado o se ha pasado con la inspiración: que todo era un sueño. Raymond Chandler recomendaba a los escritores de novela negra que cuando no supiesen qué hacer en una situación, hiciesen entrar a un tipo con una pistola.

     Alguien que representa a 47 millones de españoles no se iba a conformar con tan poco, así que saca un barco. Y a la deriva, nada menos. Porque ella lo vale. Y pide un capitán. Como residente en una ciudad portuaria, en estos casos le aconsejaría un remolcador, pero yo únicamente me represento a mí mismo, y eso en mis mejores días. La chica no especifica qué método utilizaría para elegir al capitán de marras, pero hay que ser extremadamente cuidadosos, porque capitán y muy capitán era Francesco Schettino, nada menos que de un buque de 114.500 toneladas y 600 millones de euros, el Costa Concordia, y pasó lo que pasó.  (klik egin-ver más)

Xosé Manuel Pereiro, en CTXT

No hay comentarios:

Publicar un comentario