Uno de los grandes aciertos de la película “Good” consiste en revelar cómo la maldad anida en el corazón de la gente “corriente”. Del ciudadano educado y previsiblemente civilizado que, en circunstancias clave, se trasforma en bestia. El filme viene a demostrar que la perversidad del nazismo no fue sólo obra de unos fanáticos, sino que las personas “normales”, encarnadas en el respetable profesor de literatura Viggo Mortensen, pueden llegara a ser peores que los más fanáticos extremistas. Todo es cuestión de un buen caldo de cultivo, la confluencia de astros y unas circunstancias favorables que den pábulo a la barbarie. viernes, 17 de julio de 2009
OJO AL PARCHE
Uno de los grandes aciertos de la película “Good” consiste en revelar cómo la maldad anida en el corazón de la gente “corriente”. Del ciudadano educado y previsiblemente civilizado que, en circunstancias clave, se trasforma en bestia. El filme viene a demostrar que la perversidad del nazismo no fue sólo obra de unos fanáticos, sino que las personas “normales”, encarnadas en el respetable profesor de literatura Viggo Mortensen, pueden llegara a ser peores que los más fanáticos extremistas. Todo es cuestión de un buen caldo de cultivo, la confluencia de astros y unas circunstancias favorables que den pábulo a la barbarie.
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