sábado, 16 de enero de 2010

"LAGRÍMAS ATEAS POR UN CURA"


Jesús Lezaun ha muerto, en un santiamén. Dicen que unas horas antes vaticinó su muerte y pasó de vida, como él diría, tal y como había vivido: de pie, tranquilo, sonriente y peleón. Los cristianos, los ateos y los tibios nos hemos quedado sin nuestro profeta Ezequiel, el amigo del pueblo, el crítico mordaz frente a la decadencia moral y la arrogancia del poder.
Aunque no creo que tenga la humildad de reconocerlo, la Iglesia navarra, o mejor, su Jerarquía, debe mucho a Jesús, no sólo por haber tenido en él una autoridad moral que les señaló siempre sus fallas y pecados, que les vigiló sus excesos y denunció sus desmanes... La Iglesia sobretodo le debe a Lezaun su vida de misionero en esa lejana selva donde habitamos amplios sectores de la sociedad -pueblo de Dios diría él- que no comulgamos por Pascua Florida, que estamos hartos del papel histórico de la Iglesia, de sus sodomías con el Poder ... (Klik egin-ver más)

Jose Mari Esparza, editor.

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