lunes, 15 de octubre de 2012

LOS PLAZOS DE BARCINA

SI ya lo tenía bastante claro, con los comicios catalanes fijados para el 25 de noviembre aún más: gobernará con el presupuesto prorrogado y solo se planteará seriamente el anticipo electoral tras el congreso en el que salvo sorpresa renovará como rectora de UPN porque, bien remunerados los referentes que amagaron con aguarle la sucesión de Sanz y ante esta incertidumbre económica, difícilmente asomará una alternativa. La hoja de ruta de Barcina hasta el cónclave interno de abril consiste en mostrar sus galones de presidenta mientras, a la vez que achaca a las leyes básicas de Rajoy los recortes en Navarra, acumula argumentos para justificar la llamada a la urnas sobre el ecuador de la legislatura. Las principales razones con las que cargarse son las derrotas parlamentarias, particularmente si la oposición acabara imponiendo al Gobierno una reforma fiscal o el pago este año a los funcionarios de la extra navideña. Bien entendido que, en ese contexto de soledad institucional, Barcina tampoco puede arriesgarse a demorar demasiado el adelanto electoral desgastando sin remedio su imagen por la pérdida de iniciativa y ya sin el parapeto de Miranda como foco de críticas. Conforme avance el calendario, la presidenta resituará el debate donde siempre, en la disyuntiva entre ella o el caos, entre su regencia o un Gobierno determinado por el infecto nacionalismo vasco. Naturalmente, esos planes decaerían con la moción de censura que descartan quienes podrían activarla, con lo que ahí continúa Barcina, calibrando los tiempos, asida a un atolladero político, sí, pero todavía con mando en plaza.
Víctor Goñi, en Diario de Noticias

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