viernes, 5 de febrero de 2016

OPE, LA NAVARRA DEL ABSURDO

El recurso del Estado contra la oferta de empleo público que se apresuró a poner en marcha el anterior Gobierno de UPN a pocas semanas de las elecciones de mayo para intentar favorecer a Esparza, pone en evidencia, además de otro ejemplo de su mal gobierno, una intencionalidad política constante en el PP de devaluar y boicotear en los tribunales el ejercicio del autogobierno foral de Navarra. La judicialización política de las oposiciones -que afectan a Educación e Interior, y pueden lastrar las previsiones en Salud y Administración Núcleo-, pretende también dificultar la iniciativa del nuevo Gobierno de Navarra, poner trabas a sus propuestas de interés general. Y eso que, en esta cuestión, el propio departamento de Educación se había valido por sí solo -con una gestión caótica desde el día que anunció la oferta de empleo público-, para contribuir a la máxima confusión sobre el destino final de una OPE que, tras cuatro años sin convocar, sólo podía ser una buena noticia de interés general para la sociedad navarra. Es cierto que las presiones, muchas interesadas y la mayoría injustas, de los grupos de presión corporativos y sindicales -y su capacidad de influencia en determinados grupos políticos entre los partidos que respaldan al Gobierno-, sólo han contribuido, junto al discurso de la confrontación de UPN, PP y PSN, a dificultar una solución normalizada, de consenso y lógica. Pero, en este caso, más que al Gobierno de Barkos, el recurso del PP y la pugna sindical y política partidista perjudican directamente a los intereses de los miles de aspirantes a ocupar una de esas plazas en la Función Pública. Y lo peor es que quienes ha utilizado el recurso del Estado contra el autogobierno de Navarra y se sienten hoy supuestos ganadores de esta batalla siguen sin haber asumido la normalidad y la necesidad social de la OPE -más allá de sus errores de comunicación y negociación previos-, y eso, si no son capaces de anteponer las necesidades y demandas de los navarros y navarras a sus propios negocios de poder particulares, sólo puede trasladar el problema a la convocatoria del próximo año. Sin olvidar que esta imagen real de la Navarra del absurdo en que aún convive esta tierra también pone de manifiesto que el pacto entre UPN y PP no ha sido bueno para Navarra. Al contrario, ha dado cobertura política a los sucesivos recursos centralistas contra el régimen foral. Y tampoco la alianza de UPN con un PP en pleno naufragio de corrupción ha sido bueno para un UPN en evidente retroceso social y cada vez más derechista.
Editorial del Diario de Noticias

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