lunes, 8 de agosto de 2016

INERMES

No soy teleadicto, pero todos los días, todos, enciendo el aparato y repaso los agujeros negros, uno, dos, tres y cuatro, en que han convertido los canales de EITB, apagados desde mayo. Y como miles de navarros y navarras, sigo estupefacto. ¿Será posible lo que no estoy viendo?, me pregunto. Y sigo a la espera de que alguien, en no sé qué despacho, me lo solucione. Pero como no puedo seguir con la cara de gilipollas que se me ha quedado, descargo algunas opiniones.
El cierre de las cadenas, después de 30 años de captación y amplia audiencia, es un insulto a la ciudadanía. Es tratarla como a niños. Es hurtarle el derecho de acceder a medios públicos que pagamos entre todos. Es un ataque directo al artículo 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que proclama el derecho de la ciudadanía a acceder a todo tipo de información. Es un acto que hiede a fascismo. A UPN-PP. Exige por tanto una respuesta contundente. Mientras vemos con normalidad las cadenas de La Rioja, Cantabria, Aragón y docenas de telebasuras, el cierre de las cadenas vascas, dos de ellas en euskera, es un oprobio a Navarra y a su identidad. Un castigo inmerecido a todos los muetes que estudian en la lingua navarrorum. A mayor escarnio, lo han hecho con un Gobierno de cambio, para que veamos quién puede mear en nuestra propia casa. Gamazo de nuevo. Por bastante menos se levantó Navarra en 1893. (klik egin-ver más)
Jose Mari Esparza

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