jueves, 29 de septiembre de 2016

ASESINATO EN LA EJECUTIVA FEDERAL

No hay precedentes. No se olvidará muy fácilmente. Aún no ha terminado la guerra total desatada en el PSOE y el partido y su credibilidad están ya heridos, muy gravemente. Hará falta perspectiva, algo de tiempo y una sonda de gran tamaño para medir la profundidad del agujero que ha dejado en el PSOE, en su militancia, en sus votantes y en toda la izquierda española el cañonazo de los críticos del partido contra el secretario general agonizante.
Pedro Sánchez no es completamente inocente en todo lo que está ocurriendo. Tiene especial mérito conciliar un rechazo tan visceral como transversal entre dirigentes del partido tan distantes como Madina y Susana, como Chacón y Rubalcaba, como Felipe y Zapatero. Es cierto también que, de considerarlos injustos, Sánchez debería haberse rebelado mucho antes contra los criterios que impuso el comité federal para las negociaciones durante la investidura. Es falso que el ‘no’ a Rajoy sea el único motivo del incendio. Y es igualmente criticable la estrategia negociadora que llevó a cabo en la pasada legislatura, empezando a pactar con Ciudadanos cuando su único aliado imprescindible era Podemos.  (klik egin-ver más)
Ignacio Escolar, en eldiario.es

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