jueves, 19 de enero de 2017

CUENTO O HISTORIA SOBRE UN HUERTO EN TAFALLA

Muchos años atrás. Entre el río Cidacos y el Camino Real, al sur de Tafalla, está el término del Quiñón, donde existían unas huertas que eran la despensa y el orgullo de los vecinos. Compartían el agua y productos que con esmero cogían orgullosos del río Cidacos. El río daba agua cuando podía. Si se enfadaba mandaba una riada y se llevaba todo lo que agarraba. Vino el progreso. Desaparecieron las huertas. Todas menos una. Las del sur las taparon con cemento y las del norte fueron cubiertas con montones de arena. Una se quedó en el centro. La rodearon de alambres para que no contaminara. En el cemento pusieron mucha chatarra donde se criaron las ratas que atacaban a la huerta. Junto a los montones de arena traídos de las canteras del Carrascal permanecía la huerta blanca, subsistiendo a duras penas. Quitaron la chatarra junto con las ratas y se llevaron la arena. Vino la bonanza y floreció la huerta. Un día apareció un monstruo gigante. “No temas -dijeron- es una tolva de sal ecológica. Cuando hay hielo, se echa a la carretera, porque los coches ahora corren más y si no se echa se pueden dan dar un gran tortazo”.
El 15 de enero del 2016 se enfadó el monstruo y escupió sal en abundancia. “No temas, es ecológica”. Con una azada y un cesto recogí toda la sal que pude. No sirvió. Las plantas se quemaron. Con el agua se irá la sal, pensé... Lo inundé y fue peor. Repuse la huerta. Las plantas no desarrollaron. Puse 100 cardos para regalar a familiares y amigos en Navidad. Se han quedado enanos. No los hemos probado. En enero de 2017 se enfada de nuevo el monstruo, repitiendo la faena con más fuerza, arrasando de nuevo la huerta. Regalo de Reyes. El último huerto de esa zona ha muerto. ¿Vivirá de nuevo con un hortelano viejo?
Jesús Marco Liberal "Sasín", en Diario de Noticias
Foto: Tafalla a Pie (junio 2013)

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