martes, 25 de abril de 2017

AYUNTAMIENTOS ANTE LA NUEVA LEY DE POLICÍAS

El departamento de Interior del Gobierno de Navarra está, prácticamente desde el inicio de la legislatura, elaborando una nueva Ley Foral de las Policías Navarra.
Más allá de polémicas suscitadas respecto del nuevo régimen de retribuciones y jornadas que se establece para la Policía Foral que no entramos a valorar por estar fuera del ámbito de nuestra competencia y función, los abajo firmantes, como representantes municipales de los principales municipios de Navarra que cuentan con cuerpos de Policía Municipal, nos sentimos ante la necesidad de valorar la incidencia de la futura ley en las Policías Locales de Navarra, tanto desde el proceso abierto y participativo que se ha seguido, como desde la mejora para el servicio público de seguridad y la modernización que supone. (klik egin-ver más)

Firman este escrito: Joseba Asiron (alcalde de Iruñea-Pamplona), Oihaneder Indakoetxea (alcaldesa de Barañáin), Alfonso Etxeberria (alcalde de Eguesibar-Valle de Egüés) y Helena Arruabarrena (concejal de Seguridad Ciudadana de Eguesibar-Valle de Egüés), Txema Noval (alcalde de Burlada), Jon Gondan (alcalde de Zizur Nagusia), Koldo Leoz (alcalde de Estella-Lizarra), Arturo Goldaracena (alcalde de Tafalla), Ander Oroz (alcalde de Antsoain), Mikel Oteiza (alcalde de Atarrabia-Villava), Raul Maiza (alcalde de Berriozar), Alberto Ilundáin (alcalde de Noain), Javier Ollo (alcalde de Alsasua), Ángel Navallas (alcalde de Sangüesa), Andoni Lacarra (alcalde de Olite), Pablo Azcona (alcalde de Lodosa)

1 comentario:

  1. Divide y vencerás…. Una máxima inquebrantable de cualquier Poder que pretende serlo a base de la desigualdad de los gobernados. La clase obrera, si todavía existimos, somos un buen ejemplo de lo que no debemos hacer y que por haberlo hecho, hoy está más cerca de esclavitud que hace unos años si es que alguna vez dejamos de ser esclavos. Divididos en gremios, habilidades, estamentos… Somos cuarteados a capricho de quienes nos van a exprimir y los exprimidos, ese limón trabajador, mientras tanto, sólo nos dedicamos a ser unos idiotas –en el griego: el que no se preocupa de la cosa pública, que sólo atiende a lo suyo- pensando que es la mejor forma de prosperar: “tú, ocúpate de tus problemas” o “cada cual a lo suyo”… Son frases manidas por esa ideología que nos gobierna y que ahora la llamamos “capitalismo” pero que siempre ha sido el eterno látigo de “los pocos que explotan a los muchos”. Sólo debe haber un contrato social para todos los trabajadores y ningún trabajador debe tener remuneración, obligaciones, derechos diferentes a otros. Debemos de alejarnos de la trampa del “valor de la hora de trabajo”: una hora de un médico vale más que la hora de un panadero… Mentira. Cada hora de cada obrero, de cada persona, vale exactamente igual, porque son horas de la vida de una persona que están puestas al servicio ajeno, público, social…Y por tanto, deben valer igual.

    Dice Monedero, por ejemplo, que él ha conseguido su estatus laboral –profesor universitario- gracias a todas las personas que han estado haciendo lo que él dejó de hacer porque estaba estudiando y preparándose para ser una persona instruida. Gracias a todas ellas, gracias a los trabajadores, y al tiempo que han puesto al servicio de lo laboral, otras personas pueden avanzar, por tanto, es lógico y ecuánime, compensar generosamente a quienes propician tal desarrollo humano. Cuando Monedero iba a estudiar su carrera o cuando la ejerce, lo puede hacer porque hay una persona que le limpia la casa y hace otras tareas que de no ser así se quedarían sin hacer e impedirían la docencia al profesor. Y por eso nos adoctrina Monedero diciéndonos que: “le pago con dinero; le pago la hora muy por debajo de lo que yo cobro; pero si fuéramos justos, le tendría que pagar con la misma cantidad de horas que ha empleado en mí, dándole clases a sus hijos o a ella misma…..” Porque el esfuerzo de su asistenta, su tiempo, vale igual. Y es esta justa forma de gratificar la acción laboral la que tenemos que recuperar en vez de seguir por la injusta y que nos aboca a lo que ahora tenemos: una forma de retribución de las labores del trabajo haciendo que las horas que las personas deben dedicar al esfuerzo de trabajar valgan cada día menos y que las horas de una vida de una persona sean menos importantes dependiendo de equivocados criterios mercantilistas.

    Los policías siempre han sido una niña mimada de nuestros gobernantes, porque nuestros gobernantes habidos fueron corruptos –como vemos-, porque el Estado está empapado de esa ideología que se sustenta en la fuerza de las armas: el nazional catolicismo… Y “cambiar” significa que la policía debe ser un cuerpo laboral sin privilegios como el resto de trabajadores. Protestan por todo menos por tener mejor salario, mejor equipamiento, mejores vacaciones, mejores jubilaciones… De tener todo esto no protestan, sólo de no tener más. Para ser policía se debería pasar por una ETT, cobrar por debajo del SMI, no tener vacaciones a discreción, no tener el puesto de trabajo a perpetuidad y no saber si la jubilación la cobraran o no, ni a qué años les corresponderá…Es decir, como la gran mayoría de los hoy trabajadores.

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