¿Qué aportan los especuladores –que no empresarios- para mejorar la crisis? ¿Qué parte de sus beneficios va destinada a empujar la economía que haga más llevadera la falta de trabajo, los contratos miseria, los bajos sueldos ofrecidos y que el trabajador tiene que aceptar bajo el chantaje de lo que no quiera lo querrán otros muchos parados? Se jactan de sus beneficios y los reparten entre la élite de sus altos jerarcas. Un hombre-mujer de cuarenta y cinco años son muertos de larga duración. Los bancos no están satisfechos con las garantías que aportan los pobres que quieren montar un pequeño negocio y ofrecen la propia miseria como palabra de honor de que devolverán el dinero prestado. Los pobres no tienen ni honor ni palabra. (klik egin-ver más)
Rafael Fernando Navarro
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