martes, 8 de diciembre de 2015

TODO TIENE SU EXPLICACIÓN

Recuerdo de niño cuando llegaba Semana Santa tenía un miedo atroz, primero unos “santos” tan grandes, después una música de ultratumba, luego los” fantasmas”. Todos encapuchados y con túnicas que solo se veían los zapatos. Mi madre, que no sabía qué hacer conmigo, un dia le dice a mi tío: "llévate a este crío a la procesión, a ver si se le quita el miedo".  Mi tío me llevó arrastras, y yo acojonau. Pero mi tío que era mu listo me dice: "mira, ese entunicau es el hijo de la Anastasia, pero si es el vecino!! Ese otro es el de la Espartera, ese el de la Bienvenida".  Tío , ¿y tú como los conoces? Me dice que por los zapatos, es que mi tío era el zapatero del pueblo y conocía de quién eran cada par de zapatos. "Mira, "¿ ves aquellos que van haciendo eses, de lado a lado de la calle?,  pues esos son los de la cuadrilla del vino, cuando hagan la quinta parada acércate, levanta el faldón y mira".  Paran, me acerco y miro; tenían una barbacoa y un tonel de cien litros de vino, esta parada era la anterior para entrar en lo más estrecho de la Calle Mayor, se termina el descanso y enfilan lo más estrecho de la calle. Mi tío, que era un lince se pone de guardia de circulación, para el paso del vino, y gritaba: "¡un poco para el centro, más a la derecha, para, a la izquierda!!". Y de repente se vannnn…plaf, contra un balcón de la derecha y le arrancan un brazo al santo, ooooohh! El personal qué silencio, bueno, ha sido un accidente, claro... porque el accidente ha sido a la derecha que si es a la izquierda hubiesen dicho que lo habían provocado las rojos ateos para paralizar la procesión. Sin embargo, mi tío sencillamente me ha dicho que ha sido San Vinico, otro santo que a veces hace milagros. Naturalmente, la procesión se paraliza y llaman a mi tío, que es el zapatero y que todo lo soluciona, hay que hacer el implante del brazo, empieza la cirugía, tijeras, sierra, hilo, esparadrapo.....¡plaf!,  brazo implantado, y la procesión sigue su curso. Si será buen cirujano que luego lo llamaban de todos los famosos hospitales del mundo. Esto hace 110 años y el santo sigue haciendo las mismas cosas con el brazo, es decir, nada. Después de ver todo aquello se me quitó el miedo y se lo tengo que agradecer a mi tío el zapatero del pueblo y a San Vinico, que en paz descansen, amén. Así entendí que en este mundo todo tiene una explicación.
Eguaras

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