lunes, 18 de enero de 2016

LOS DEMÓCRATAS

Un hombre que abastece el pensamiento del Sr. Rajoy, que se caracteriza por su vaciedad, o sea, el Sr. Margallo, ministro de Asuntos Exteriores de España, ha definido con perfil exacto el mecanismo transformista a que está dispuesto el Gobierno y su correspondiente alcance: «La reforma de la Carta Magna debe respetar los procedimientos previstos en la misma, ya que otra cosa sería abrir un proceso constituyente de consecuencias incalculables». En una palabra, el reformismo ha de funcionar como el cubo de Kubrik, que consiste en darle vueltas al juguete hasta alinear sus elementos en un distinto color, pero sin alterar el cubo ni en sus dimensiones ni en su contenido ¿Y cuáles han de ser los nuevos contenidos que, según el Sr. Margallo, nos cambien la vida sin alterarla? Por ejemplo, «modernizar» la regulación de las libertades y derechos –en el cubo, color amarillo, que es color de contención–; acabar con la discriminación de la mujer en la sucesión al trono –en el cubo, color verde, obviamente–; reformar el Senado –en el cubo, color blanco, que implica candor–; reformar las relaciones entre la Administración central y las comunidades autónomas –en el cubo, color rojo, o «¡alto ahí!»… Por tanto, la reforma constitucional de los Sres. Rajoy y Margallo «ha de respetar los procedimientos previstos en la misma». (klik egin-ver más)
Antonio Álvarez-Solís, en GARA

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